Resumen Histórico de la Ciudad


Los primeros pobladores de Nueva Helvecia eran cerca de veinte, salidos de Amberes en Bélgica, el 11 de agosto de 1861, que llegaron a Uruguay a fines de ese año. Luego se sumaron unos 600 inmigrantes más.
El 25 de abril de 1862 se registra el mayor número de arribo de emigrantes, día que se toma como "fundación" de la ciudad.
Esta población, proveniente de distintas partes de Suiza y países vecinos, tenía sus costumbres nativas muy arraigadas, por lo que se hablaba en cada casa el dialecto del valle al que pertenecían, pero para la comunicación social se recurría al alemán. A partir de 1876 se decidió adoptar el español para la enseñanza en la escuela.

La colonia se fue consolidando y el trabajo agrícola se convirtió en una de sus principales bazas de sustentamiento, en especial la fruticultura y la lechería. El 26 de mayo de 1894 se promulgó la Ley de declaración de "Pueblo". La ley Nº 11.892 del 18 de diciembre de 1952 elevó a la categoría de ciudad a Nueva Helvecia.

Suiza, que en ese entonces atravesaba por una fuerte crisis económica, obligó a que muchos de sus ciudadanos debieran buscar mejores posibilidades en el exterior, para lo cual América representaba una posibilidad de prosperidad y progreso.
En el caso de Uruguay, en concreto, ofrecía una gama de alternativas a los inmigrantes, no sólo por su estabilidad y hegemonía, sino porque además disponía de grandes propiedades rurales y prueba de ello es el afincamiento de las primeras viviendas destinadas a la productividad agrícola y ganadera.

Esta ciudad posee una fisonomía muy europea, ya que sus habitantes mantienen un fuerte vínculo cultural y social con las tradiciones suizas, alemanas y francesas de sus inicios. Las fiestas suizas son celebradas con gran entusiasmo en Nueva Helvecia.
El aniversario de la Confederación Helvética se celebra en agosto durante treinta días, comenzando con el llamado de las iglesias evangélica y católica y terminando con un almuerzo familiar.

La arquitectura de la ciudad posee características peculiares. Cada edificio luce su escudo simbólico que hace referencia a los distintos cantones suizos. También es significativa la gastronomía local, de origen europeo central, con la presencia protagónica de los lácteos y sus derivados, principalmente quesos. Los reconocidos quesos colonia, el semiduro y el Danbo fueron introducidos en 1868 por Juan Teófilo Karlen, un suizo que se estableció con su familia en la ciudad en los primeros tiempos.

Aún en la actualidad se mantienen los lazos socio-culturales con Suiza y las costumbres tradicionales de aquel país, como los cantos y la danza.

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